Mirando esta foto exclusiva de Victor y Albert en su celda nos conmueve pensar en todo lo que han padecido, vivido y luchado durante este año.

Hoy, 18 de noviembre de 2021, se cumple exactamente un año de aquella noche en que la familia JUANA, amigos y familiares de Albert Tió y Victor Segués los acompañamos hasta las mismas rejas del Centro Penitenciario de Lledoners, donde los dejamos entre aplausos, llantos y emociones mezcladas una vez que los barrotes nos separaron.

Solo nos quedaba la incertidumbre y la tristeza ante la injusticia. En silencio regresamos a nuestros hogares que aún consevaban el desasosiego del confinamiento y en todos se repetía una certeza: no queremos más presos políticos.

No sabíamos si ellos tendrían que quedar encerrados en aquella pesadilla durante cinco años o podrían comenzar a salir en (como mínimo) 18 meses. Lo que ninguno esperaba es que lograrían volver a vernos tan pronto, obteniendo una «prisión en tercer grado» (lo que les da permisos para salir durante el día y pasar los fines de semana con su familia) tras casi 4 meses de reclusión.

Hoy, celebrando que en estos meses ambos han podido sumar tantos proyectos y progresos para el movimiento cannábico español, compartimos esta entrevista exclusiva y sensible a Albert.

  1. ¿Recuerdas qué sentías emocionalmente aquel día cuando tantos amigos, compañeros y familia te acompañamos hasta la puerta de Lledoners? Nos gustaría saber qué sentiste cuando se cerraron las rejas.

Son un cúmulo de emociones y sentimientos después de unos meses muy intensos, desde que supimos que la entrada ya no tenía vuelta atrás, aunque hasta el último minuto piensas que podría pasar algo para no hacerlo inevitable, pero eso no acaba pasando. Llevábamos muchos días y semanas preparándolo todo y con mucha tensión, atendiendo a medios e intentando disfrutar cada minuto con la familia. También, por suerte o por desgracia, muchos años para prepararnos psicológicamente para afrontar esa posibilidad y para mentalizarnos que podía llegar ese día. El hecho de que viniera bastante gente, principalmente amistades, a la despedida hasta la puerta fue algo muy emocionante y da mucha fuerza para entrar con la cabeza alta y no derrumbarte. Desde aquí millones de gracias a las personas que estuvisteis allí y a las que, aunque no pudisteis, también estabais apoyando. También habíamos tenido que guardar la compostura, ya que se estaba grabando un documental y teníamos que hacer unas declaraciones finales. Ahí tengo que decir que casi me rompo, pero fue un segundo en el que la rabia, la tristeza y la impotencia me hicieron temblar un poco la voz, pero enseguida me sobrepuse. Había quedado con mi compañero Víctor, que lo estaba llevando peor que yo, en que nos ayudaríamos y apoyaríamos, para hacer de esta experiencia algo llevadero y darle la vuelta para convertirla en algo útil y positivo, más que un castigo, que es lo que pretendía ser. Y así lo hemos hecho y eso nos ha salvado. Por suerte, en mi vida, he conseguido tener siempre activado ese mecanismo que me impide entrar en caída, en depresión, en tristeza, en ralladura, en pánico y he aprendido a darle la vuelta a cualquier situación, por dramática que ésta sea. Así que estuvimos riéndonos de la situación hasta el final, para desdramatizar. El cierre de la verja cayó como una losa, pero incluso en ese momento se presentó una anécdota que nos ayudó a despedirnos de todos de la mejor manera posible. La funcionaria nos pidió volver a salir para avisar de que no se podía filmar. Y esa salida se convirtió en una última despedida con más abrazos y sonrisas. Todo eso no quita que sea una de las experiencias más duras e intensas de mi vida, que jamás olvidaré y que ya guardo como parte de mí.

  1. Estáis por publicar un libro que relata toda la experiencia y la gestación de varios proyectos. ¿Cómo os ha ayudado la escritura de estos diarios estando en reclusión?

Para mí la escritura ha sido, sino la clave, una de las principales claves. La verdad es que empecé a escribir porque me lo había propuesto como terapia. En ningún momento empecé pensando en que eso se convertiría en un libro. Era más bien una reflexión interior sobre lo que nos estaba ocurriendo, con la idea de compartirlo con algún medio como Juana, para seguir haciendo de la nuestra una experiencia colectiva y compartida con todo el movimiento, ya que esa era la idea, darle un sentido a esta condena y utilizarla para hacer visible la represión, la persecución, criminalización y estigmatización que sufre todo el colectivo, con el fin de agilizar esos cambios legislativos necesarios para acabar con esta injusta e irracional prohibición y guerra contra las drogas, que al final es contra las personas. Creo que no había escrito y leído tanto en mi vida y la verdad es que también he conseguido encontrar el punto de las ventajas que me ofrecía esa experiencia, tales como tiempo de introspección, desconexión digital obligada, desconexión presencial, encierro y horario rígido y disciplinado, poder hacer algo de deporte o incluso alguna actividad para poder aprender. Escribir cada día en la biblioteca también provocó que me ofrecieran quedarme de encargado de la misma, cuando el interno que estaba a cargo se marchó y así poder tener un destino y acceder a algunas ventajas. La verdad que la biblioteca era el lugar en el que más me sentía reconfortado, no solo por tener un espacio para leer y escribir, sino porque también me daba la posibilidad de ayudar a otros internos que no sabían escribir, a redactar las instancias que necesitaban y a relacionarme con los demás presos en un entorno de tranquilidad y respeto.

Aprovecho también para agradecer a Felipe Ibáñez, nuestro editor, todo el esfuerzo de transcripción del manuscrito, edición, producción y diseño, que solo un profesional, activista y amigo tan polifacético como él, podría llevar delante de la manera tan especial como lo está haciendo y ante todas las adversidades con las que nos estamos encontrando.

  1. ¿Qué diferencias ves en el contexto político, legal, cultural y social, en torno a la problemática del cannabis en España desde aquél 18 de noviembre de 2020 y hoy, cuando se cumple un año?

En un año has pasado muchas cosas. Mientras en muchos países se va avanzando en nuevas legislaciones tanto para uso medicinal, como algunas para uso adulto incluído, aquí permanecemos no solo parados, sino retrocediendo. Y eso sigue siendo así e incluso peor. Ya no solo se persigue al movimiento asociativo cannábico, sino a todo el sector, mucha parte del cual llevaba muchos años siendo legal, como los grows, los cultivos de cáñamo industrial y los bancos de semillas; y otro que acababa de llegar a serlo como la producción, distribución y venta de productos con CBD y sin THC, o por debajo del 0’2%. Mientras todo el sector era y es perseguido, la AEMPS seguía vendiendo licencias de manera opaca a empresas para cultivar y exportar a países donde sí es legal, convirtiendo la situación en escandalosamente surrealista. Por todo ello estamos en un momento crucial, un momento de oportunidad, que tenemos que saber aprovechar. Por lo menos se ha conseguido abrir el debate. Pero no solo abrirlo, sino llevarlo al lugar en el que se pueden cambiar las leyes, el poder legislativo, el Congreso. Se han presentado 4 propuestas de ley, una en el Senado que ya fue tumbada. Y la de Más País del Congreso también ha sido tumbada, con lo que ya queda poco, pero esperemos que lo que queda sirva para abrir un camino hacia la legalización, que tan necesaria vemos, no solo para las personas usuarias, sino para toda la sociedad e incluso el planeta. Aún así, políticamente el panorama es desolador, con un PSOE anclado en las posturas del PP y Vox, cuando siempre había participado y defendido la regulación en las propuestas autonómicas que se materializaron en leyes. Y la amenaza de un futuro gobierno conservador con la ultraderecha, no ayudan a ver un futuro muy esperanzador. Esperemos encontrar polí[email protected] valientes que sepan ver que lo que puede parecer un problema, es justamente la solución, con apertura de mente y altura de miras, de la que tanto hablan.

  1. ¿Qué herramientas y recursos nuevos dispone el movimiento cannábico español (desde el 18 de octubre de 2020 hasta esta parte) para velar por los derechos cívicos y avanzar en una legislación que nos sitúe en el contexto internacional de acuerdo a las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y las experiencias positivas que nos enseñan otros países que están regulando seriamente?

Desde nuestro encierro, también quisimos poner nuestro granito de arena y acabamos madurando una idea que ya venía de fuera, pero allí conseguimos darle forma. En una asamblea en Madrid de Regulación Responsable, en la que participé en representación de Fedcac, Fermín y Ramón de RCN-NOK lanzaron un guante “por si había algún loco o loca dispuestos a replicar el partido cannábico navarro en su comunidad o llevarlo al ámbito nacional, que ellos encantados de colaborar y participar”. Aprovechamos ese ofrecimiento para no empezar de cero y sumar fuerzas con parte del movimiento, justo la parte más político-activista, con un bagaje en la actividad político-partidista. Porque de eso se trata, no de hacer de políticos, sino de infiltrarnos en el legislativo para transformar desde dentro, algo totalmente compatible con seguir haciendo activismo y movilización desde fuera. Esa sería la herramienta principal para poder estructurar y ordenar el movimiento, al tiempo que darle fuerza, voz y legitimidad. Ahí deberíamos estar todas, todas las personas motivadas por transformar nuestra sociedad, nuestra calidad de vida y defender nuestros derechos y libertades, las de todas. No somos conscientes del poder que tenemos si conseguimos canalizar bien la energía. Somos un movimiento cultural, mundial, diverso y rico, que mezcla lo lúdico y lo medicinal, el ocio y el negocio, la política y la ecología. Es un inmenso potencial que nos hará llegar donde nos propongamos. De momento queremos potenciar la unión cannábica para unir al movimiento e ir todos a una. Gran y difícil reto, pero no imposible. Pero ahí debemos estar todas y dejarnos de personalismos y confrontaciones egocéntricas.

También disponemos de los medios especializados, sin los que será difícil avanzar todos a una. Como novedad este año, un transmedia interactivo como Juana, con el que se pretende colaborar, más que competir; compartir, más que acaparar; repartir y redistribuir, más que concentrar poder.

Quizás ahora lo que hace falta es el apoyo del sector económico al activismo, tanto el de fuera como el local, tanto el que ya es legal, como el que lo será en breve y/o lo es en potencia.

  1. ¿Qué piensas que podemos hacer los ecologistas cannábicos y todos los consumidores (terapéuticos o recreativos) en lo sucesivo para defender adultamente nuestra libertad de elección y ayudar a la sociedad española a disponer con mayor seguridad y control de esta planta que posee tantos probados beneficios?

Tenemos que reaccionar y unirnos para responder a tantos años de acoso, pacífica pero determinantemente. Hay que aprovechar esta ventana de oportunidad y salir de nuestra zona de confort, dos lugares comunes, pero de mucha actualidad. La apariencia nos dice que todo está bien, pero la realidad nos enseña todo lo contrario. Tenemos que hacer visible la hipocresía y las contradicciones. Ser mensajeros de forma transversal a toda la sociedad, del sinsentido de la actual situación y de la propuesta de cambio que nos beneficiará a todas las personas, no solo a las usuarias. Hay que reivindicar y actuar, si hace falta cuestionando leyes injustas, como medio de provocar su cambio y convertirlas en justas. La prohibición debe de terminar y se debe contar con las personas consumidoras para establecer los márgenes de una legalización de una sustancia, que sabemos que no es inocua, pero que, a su vez, puede ayudar a mucha gente en sus enfermedades, e incluso a limpiar de CO2 el planeta.

  1. Nos gustaría que compartas con la comunidad de Juana un mensaje más, para concluir este reportaje. ¿Qué planes personales tienes y cómo te está yendo en la vida después de haber transitado este proceso tan traumático?

El proceso traumático sigue activo, ya que seguimos yendo a dormir cada día del fin de semana a prisión, aunque lo peor parece que ya ha pasado. El tercer grado en centro abierto puede durar lo que queda de condena, 5 años, pero llegada la tercera cuarta parte de la misma, ya se puede optar a una libertad condicional, lo que nos lleva al 2024. Esperemos que no haya que llegar tan lejos y el gobierno firme nuestro indulto cuanto antes. Puedes firmar para apoyarlo aquí. Tenemos mucho que aportar a la sociedad, pero antes debemos recuperar nuestras vidas, que han sido bruscamente paralizadas, con la privación de libertad y la ruina económica con multas astronómicas. Personalmente quiero seguir con el activismo y la transformación social, es lo que más me motiva y me mantiene vivo. Pero desafortunadamente de eso no se come y tendré que volver al ruedo, como ya hemos hecho este verano, con la producción de eventos para poder subsistir y mantener a la familia a mi cargo. Dentro del activismo cannábico, aparte de este libro, seguimos trabajando por activar el proyecto Last Prisoner Project, desarrollado en California con el fin de liberar a los 40 mil presos por cannabis en todo el país de EE.UU., para implementarlo a nivel europeo, aunque las realidades legales sean bastante diferentes. Por otro lado, como uno de los impulsores del Partido Cannábico Luz Verde, seguir trabajando desde Catalunya para que España y Europa den un paso firme en un proceso que será mundial tarde o temprano y en el que todos los países se pueden beneficiar para luchar contra las crisis: sanitaria, económica, social, política y climática. Por qué no ser pioneros en ese sentido. Tenemos todo el potencial y el conocimiento. Además de una red que trabaja desde una perspectiva social, igualitaria y transformadora de forma democrática y participativa, las asociaciones. Lo que para muchos puede parecer algo banal y superficial, puede constituir un motor de desarrollo y bienestar para hacer una sociedad mejor que se respete y respete su entorno. Aprovecho para agradecer todo el apoyo recibido de mucha gente y colectivos desde todas partes del mundo. Quiero aprovechar esa energía como motor de cambio. Por soñar que no quede 😉

Y para continuar tratando estos temas, no te pierdas los video-reportajes que hemos hecho a Albert Tió la semana previa a su ingreso a prisión. Los mismos serán publicados durante estos días en el Canal de YouTube de JUANA.

Felipe Ibañez
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