Esta mañana he decidido pasar un rato en la asociación BcnKush de Barcelona. No está lejos de mi casa, he llegado en unos 10 minutos andando. La sede está en una pequeña calle del barrio de Sants, tiene un pequeño aparcamiento para bicicletas a la entrada. En la recepción me ha atendido la encargada, que ha revisado mi inscripción, actualizado mi cuota y confirmado que llevo el DNI conmigo. 

Está muy tranquilo dentro, con las restricciones sanitarias tienen limitado el aforo y, aunque la mayoría de socios prefieren disfrutar de sus hierbas favoritas pasando un tiempo en la sede de la asociación, durante estos tiempos de restricciones sanitarias sólo se permite estar un tiempo limitado para poder ofrecer el espacio a la mayor cantidad de socios posibles. Yo me he sentado un rato para poder escribir este artículo mientras disfruto de un porro liado de una mezcla de hierbas sativas. 

Me he sentado al fondo del local, ocupando un espacio en una mesa muy grande que hay, así puedo tener mi ordenador conectado a la corriente mientras lo uso. Hay otras mesas donde hay otros socios, están fumando mientras también están usando algún dispositivo digital o están charlando. Veo a los encargados de llevar hoy el local limpiando y atendiendo al dispensario y la entrada, mientras suena música de fondo, boleros cubanos con ritmos suaves. 

Interior de la asociación privada de usuarios de cannabis Bcn-Kush

Al mismo ritmo que hay socios que se van otros entran a ocupar los espacios donde se pueden sentar. Aunque el aforo está limitado son muchos socios que quieren quedarse un rato. La verdad que es un lugar idóneo para relajarte un poco, antes de continuar con los quehaceres del día, incluso para realizar tus tareas “online” desde aquí. Normalmente he usado las asociaciones como si fueran mi oficina por las comodidades que ofrecen, no soy el único. Siempre he coincidido con muchos socios con inquietudes artísticas o profesionales también de cualquier sector, que han usado la sede de su asociación como lugar de inspiración de sus ideas y de exposición de sus obras. Son muchos los artistas que han colaborado y colaboran en el desarrollo de actividades en sus asociaciones, en esta misma asociación donde estoy ahora hay una exposición de ilustraciones de una socia, que decoran las paredes, iluminados cada uno de ellos y con su respectiva etiqueta con la información de la obra y artista. 

Que ganas tengo de que ya volvamos a la normalidad y podamos también disfrutar de todos estos socios artistas, con actuaciones musicales, cantantes o pinchando música, pero también de esos talleres sobre prevención de riesgos en uso del cannabis, yoga, cocina cannabica, activismo, actualidad legal o las exposiciones de dibujos e ilustraciones… sobre todo que ganas que tengo de que vuelva la normalidad para poder sociabilizar, hablar con otros socios o quedar con el grupo de amigos de la aso. Por que llevamos unos meses en los que la situación ha provocado que las sedes de las asociaciones se vuelvan algo más aburridas. Donde antes llegabas y posdías encontrarte con tus “colegas Cannábicos” y disfrutar de tus hierbas favoritas mientras entablabas una conversación de cualquier tipo,el tema a tratar sólo dependía de lo “elevado” que te encontrases… Ahora se han convertido en espacios casi sepulcrales a veces, donde en muchos casos te atienden con cita previa, en la mayoría sólo están los socios encargados en esos momentos de atender la asociación y el tiempo de permanencia puede estar limitado hasta en 20 minutos en algunas.

Casi podría decirse que parecen dispensarios “a la americana”, lugares que no disponen de espacios para permanecer y consumir los productos, además de sociabilizar con otros miembros, algo que se echa mucho de menos. Aunque poco a poco esta situación irá volviendo a la normalidad y volverán a ser más o menos como eran, me da un poco de miedo pensar que pudieran desaparecer este tipo de clubes o que si regularan desde el estado español se fijaran en otros países donde han limitado el número de socios inscritos en asociaciones a 45 o incluso 20 en el proyecto de México. Además de darme rabia sabiendo que en Cataluña ya salió una ley desde el Parlament sobre las asociaciones y que aquí hay cientos de miles de usuarios ya acostumbrados a estos lugares. Aunque aquella ley (La Rosa Verda) fué aprobada por el Parlament y entró en vigor, no pasaron ni tres meses hasta que llego el Gobierno Español ha decir que Catalunya no tenía competencias para regular este tema y suspendió la ley. Esto fué en 2017, hace ya cuatro años, en los que el Gobierno Español no ha ofrecido ninguna alternativa y mientras siguen las intervenciones a asociaciones he incluso algunos miembros de juntas de algunas de las asociaciones están entrando en prisión. 

Me da mucha rabia que mientras esto pasa en España en otros países los gobiernos si hayan actuado ante la realidad y hayan legalizado el cannabis y regulado su uso. La guerra contra las drogas ha fracasado, y mientras en esos países se ha dejado de criminalizar a los usuarios e incluso se ha creado un mercado y desarrollado un sector, en España las juntas de las asociaciones entran en prisión, los usuarios de cannabis reciben multas administrativas, se persigue a los grow shops y se niega el acceso al cannabis a los usuarios de cannabis medicinal afirmando que no hay evidencias científicas del uso medicinal del cannabis (al mismo que varias empresas farmacéuticas ya cultivan cannabis en España y distribuyen los productos a países donde si está regulado el uso medicinal de la planta). 

De todas formas me siento privilegiado, de vivir a diez minutos de esta asociación que a día de hoy es una realidad. Donde dispongo de un lugar donde poder fumarme un porro, de calidad y tranquilamente. Aunque el Gobierno Español no quiera ver la realidad, ni ceder ante las evidencias científicas del uso medicinal del cannabis, la realidad es que hace 4 años que soy socio de esta asociación, hace mas de 9 años que me inscribí en una asociación y soy socio de alrededor de mil,se que hay mas de 2000 registradas en todo el territorio español. 

Ha llegado Carles, uno de los socios, y se ha sentado conmigo para saber qué tal me ha ido la semana pasada y contarme la suya. Os voy a tener que dejar. 

Jacko
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