Hoy he decidido pasar la tarde en la asociación de usuarios de cannabis Donaflor de Barcelona. Últimamente he estado viniendo por la sede de Donaflor más a menudo y he coincidido con muchos de sus socios, con los que he disfrutado de charlas muy entretenidas además de pasar el rato con su grata compañía. Uno de estos socios planeó dar una sesión musical, así que hoy estoy escribiendo estas letras mientras me fumo unos porros y escucho la música con la que nos está deleitando DJ Edu Grau.

Debido a las medidas sanitarias, en la sede aún deben mantenerse restricciones en cuanto al aforo y permanencia de los socios, así que las asociación permite estar dentro un tiempo mientras se consume el cannabis y al terminar poder dar paso a otros socios para que se queden un rato también. Mientras la sesión musical ameniza la estancia de todos. Es realmente un alivio volver a disfrutar de la música en la asociación, después de más de un año sin poder realizar este u otro tipo de actividades sociales y culturales. Ha sido un tiempo en el que las asociaciones se han visto obligadas a parar completamente todas sus actividades sociales, provocando en gran medida que su funcionamiento basado en las relaciones sociales y culturales haya quedado relegado a la cola de sus prioridades. 

Interior de la asociación de usuarios de cannabis DONAFLOR de Barcelona con DJ Edu Grau poniendo música.

Durante meses en algunas Comunidades Autónomas las asociaciones no han podido ni siquiera estar abiertas. En el mejor de los casos, en las CCAA donde sí han permitido a las asociaciones estar abiertas, estas se parecían más a dispensarios americanos que a asociaciones pues sólo estaba atendiendo por cita previa, normalmente sin posibilidad de permanecer en la sede más tiempo que el necesario para dispensar. Por ejemplo en la ciudad de Barcelona, donde hay varios centenares de estas asociaciones, la mayoría han estado abiertas los últimos meses siguiendo este procedimiento de citas previas por lo que los socios acudían a su cita únicamente para dispensar y luego irse, sin poder quedarse en la sede. 

Cuando me he parado a pensar sobre esto, me he dado cuenta de una situación que se ha creado y que se ha convertido en rutina, acudir a tu asociación únicamente a dispensar para luego irte a tu casa, con el producto. Esto si lo piensas bien es algo totalmente contrario al funcionamiento de las asociaciones pues en su base está la dispensación del cannabis para consumo personal de los socios dentro de la sede y siempre se advierte de los problemas que pueden derivar si el socio saca el producto de la sede. Pero durante los últimos meses esto no se ha hecho en las asociaciones que han estado abiertas y aunque los socios han estado dispensando y sacando el producto de la asociación para su consumo personal y privado en su casa no ha habido una persecución de estos comportamientos por parte de las autoridades. No se si se ha hecho la vista gorda sobre esto o hubo alguna orden verbal o escrita, pero me resulta muy curioso que durante meses cientos de miles de miembros de asociaciones Cannábicas hayan podido estar transportando productos desde el dispensario a su casa sin ser parados ni interrogados por la policía. Creo que es algo que habría que tener en cuenta cuando se realicen estudios sobre el comportamiento de usuarios de cannabis y estas asociaciones durante el estado de alarma, pues en ningún caso se ha producido una situación problemática ni a nivel social ni por consumo problemático ni por tráfico de drogas… tampoco hubo problemas con los vecinos, las asociaciones han tenido mucho cuidado y esto también debería de ser tenido en cuenta. El problema real es el que se ha causado a los usuarios medicinales de cannabis sobre todo, que son quienes han sufrido más para conseguir los productos que necesitan y que antes del estado de alarma ya estaban usando.

Están llegando más socios a Donaflor, DJ Edu Grau sigue deleitándonos con música y todos quieren quedarse un rato a consumir el cannabis, están contentos de que vuelva a permitirse quedarse en la asociación, aunque sólo sea un rato. 

Un miembro de la junta se me acercó para confirmarme que está llegando mucha gente y que tienen que cumplir con el límite de aforo. Para dejar que otros socios puedan quedarse a consumir mientras escuchan música y se relajan debo abandonar la asociación. Aunque aún no hemos vuelto a la normalidad anterior al estado de alarma, es un placer poder al menos disfrutar de los mejores humos dentro de una asociación mientras os escribo este texto al ritmo de la música pinchada por un DJ.

Jacko
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